Iznaga 1420 to Present

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  • ID: I854
  • Name: Justo German Cantero y Owar - Anderson
  • Given Name: Justo German
  • Surname: Cantero y Owar - Anderson
  • _VERI: YES 1
  • Sex: M
  • Birth: 27 May 1815 in Trinidad, Cuba
  • _VERI: YES 1
  • Christening: 6 Jun 1815 Parroquial Mayor de Trinidad, Cuba
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  • Death: 10 Aug 1870 in Trinidad, Cuba
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  • Change Date: 27 Sep 2017 at 16:32
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  • Title: Justo German Cantero
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  • Note:
    CANTERO - Este noble linaje, tuvo su origen en Burgos. La primitiva casa solar se encontraba en el Valle de Tobalina, del partido judicial de Villarcayo, en dicha provincia, no muy lejos de la antigua ciudad de Frías, que hoy pertenece al partido judicial de Briviesca. Posteriormente se extendió por Palencia, Cantabria, Vizcaya, Asturias y ambas Castillas.

    Justo German Cantero, médico fue Gentil-hombre de Cámara, Caballero Regidor Alférez Real Perpetuo de Trinidad, Caballero Gran Cruz de las Ordenes de Carlos III y de Isabel la Católica, Cruz de la Flor de Liz de la Vendee, merced de habito de Caballero de la Orden de Montesa.

    Pedro José Iznaga Borrell murió misteriosamente y se cree que fue envenenado por Justo German Cantero, un médico de Trinidad que casó con la viuda. (Leyenda?)

    Se casó con María Monserrat Fernández de Lara y Borrell después que ella enviudo de Pedro José Iznaga y Borrell, tuvieron por hijos:
    María Monserrate Cantero y Fernández de Lara n: 12/20/1842, b. 2/8/1843 in Trinidad, Las Villas, Cuba
    Justo Germán Cantero y Fernández de Lara n: 2/29/1844, b. 5/10/1844 in Trinidad, Las Villas, Cuba
    Rosa Cantero y Fernández de Lara n. 8/30/1845, b. 10/27/1845 in Trinidad, Las Villas, Cuba
    María Luisa Cantero y Fernández de Lara n. 10/3/1846, b. 11/24/1846 in Trinidad, Las Villas, Cuba
    Miguel Jerónimo Cantero y Fernández de Lara n. 1/14/1849, b. 3/12/1849 in Trinidad, Las Villas, Cuba
    María L. Fernanda Cantero y Fernández de Lara n. 6/3/1850, b. 8/4/1850 in Trinidad, Las Villas, Cuba
    Alejandro Cantero y Fernández de Lara n. 11/29/1851, b. 12/23/1851 in Trinidad, Las Villas, Cuba
    Isabel María Cantero y Fernández de Lara n. 2/4/1854, b. 4/15/1854 in Trinidad, Las Villas, Cuba

    1844 - Título de la unidad: "Justo Germán y Cantero solicita real confirmación del oficio de regidor alférez real de Trinidad, que renunció a su favor Alejo Iznaga"

    Cantero compro las más modernas maquinarias para los ingenios que recibió cuando se casó con la viuda de Pedro José Iznaga Borrell, y publico un libro de ilustraciones llamado " Los Ingenios". Cuando Cantero tomo el control de la fortuna de Pedro Iznaga renovó la casa de María Monserrate Fernández de Lara y Borrell ( Hoy en día llamado Palacio Cantero - Museo Municipal General de Trinidad) y tenía un baño romano con angelitos de mármol de cuyas bocas salía ginebra para los hombres y agua de colonia para las mujeres. Cantero finalmente se arruino pero dio una última gran fiesta de despedida a su dinero.

    El Libro de los Ingenios- Gina Picart -
    La Biblioteca Nacional José Martí atesora entre sus fondos bibliográficos verdaderas joyas como La Tarifa de Precios de Medicinas, impresa en 1723 y considerada el folleto cubano más antiguo; la Descripción de diferentes piezas de historia natural, o Libro de los peces, como se le conoce vulgarmente, que data de 1787, primer libro cubano ilustrado y otras piezas de enorme valor. Pero serían un joven advenedizo dominicano ( nacio en Trinidad), de profesión médico, y un artista francés que vino a la Gran Antilla huyendo de las secuelas de La Bastilla, quienes unirían esfuerzos para dar a la isla su libro más valioso: en 1857 el doctor Justo Germán Cantero y el grabador Eduardo Laplante dieron a la imprenta el más famoso y codiciado de los libros impresos en Cuba: El libro de los Ingenios.
    Las planchas litográficas de Laplante constituyen hoy día verdaderas piezas de coleccionista que se venden y compran a precios de oro. Se dice que no existen más que unos cinco o seis juegos de ellas en todo el planeta, y ya Tomas Ely, investigador norteamericano que trabajó largamente en la isla buscando información para su libro Cuando reinaba Su Majestad el Azúcar, tuvo la suerte de poder ver y tocar uno de ellos allá por los años cincuenta, cuando accedió a mostrárselo su propietario, un multimillonario cubano cuyo nombre Ely no menciona, pero de quien cuenta que guardaba aquel tesoro en una caja fuerte de acero.
    Muchos son los artistas plásticos y especialistas de todas las épocas que se han manifestado con gran entusiasmo estético sobre la calidad de estos grabados, considerados entre los más antiguos y de mejor calidad de los realizados en el país, pero lo cierto es que, por mucho que tal calidad deba al talento personal de Laplante, este no encontró a su llegada a nuestra tierra un vacío donde plantar su arte como bandera de fundador, sino que halló una tradición de grabado ya rica y desarrollada, en la que él se limitó a insertarse y, pensamos, fue influido por ella, lo mismo que por el entorno y las características del paisaje cubano.
    Las primeras tallas xilográficas conocidas en nuestro país datan del siglo XVIII; se trata de la calcografía, y la técnica más utilizada dentro de este género fue la talla dulce con uso del buril. El primer impresor conocido en La Habana fue Carlos Havré, de origen flamenco, cuyo taller funcionó hasta 1727, aunque principalmente este pionero se dedicó a la impresión.
    Pero no será hasta el siguiente siglo cuando el grabado cubano encuentre en la floreciente industria tabaquera su mejor vehículo de expresión. Los mejores artistas grabadores nacionales y extranjeros trabajan en el diseño de vitelas que son auténticas obras de arte. En 1807 comienza con Hipólito Garneray la llegada de una auténtica ola de artistas exiliados que huyendo de Napoleón recalaban en nuestras playas y se quedaban, seducidos por la belleza del paisaje y la intensidad de la luz. Garneray da inicio al movimiento más importante del grabado cubano.
    Se dice que en estas primeras oleadas de recién llegados no venían artistas de primera fila, pero es incuestionable que sí lo hicieron muy buenos dibujantes y litógrafos, técnica muy moderna por entonces. Lo cierto es que una vez en tierra cubana la inspiración los fue ganando y comenzaron a crear sus obras basándose en los muy variados tipos humanos que veían a su alrededor, así como en la vegetación y arquitectura de la isla. Sus grabados constituyen una extensa muestra documental de la época, lo cual, además de sus bellezas plásticas, los hace de gran valor histórico. Ejemplo de ello fueron las vistas de La Habana realizadas por Federico Mihale, litografiadas por Luis Marquier, y que pueden hallarse en el conocido Álbum de la Isla de Cuba. Los trabajos de Mihale se caracterizan por su temática preferentemente costumbrista, su profundo dominio del dibujo académico y del claroscuro.
    Otro terreno donde el grabado dejó hermosísimas creaciones fue el militar, ya que siendo Cuba plaza de especial interés para la Corona española no sólo por sí misma, sino por su condición de antemural de Las Indias Occidentales, fue casi desde los comienzos de su colonización tierra fortificada. Y entre todos los grabados de castillos y plazas realizados se distinguen las vistas de la Plaza del Mercado y la iglesia de San Francisco de Asís, dibujadas por el ingeniero militar Elías Durnfort y editadas en Londres por Edward Rooker, verdaderas joyas de nuestro patrimonio plástico nacional.
    El grabado a color llega Cuba en la segunda mitad del siglo XIX, y El libro de los ingenios es la mejor muestra que ha sobrevivido de los grabados coloreados de la primera época de esta técnica.
    La existencia de este libro se debe en buena parte a un crimen, por lo que podría decirse que a las bellas tintas que sus litografías que arrancaron encendidas palabras de elogio José Martí, habría que agregar el bermellón de la sangre.
    Se cuenta que Justo Germán Cantero era un médico joven que llegó a Cuba procedente de Santo Domingo ( nacio en Trinidad), de donde venía huyendo de alguna culpa de la que no ha quedado clara memoria. Una vez radicado en Trinidad comenzó a ejercer su ciencia. Gracias al carisma de su personalidad no tardó en formar parte del círculo de íntimos de don Pedro Iznaga, quien junto con Borrell, conde de Guáimaro, y el inglés William Baker, formaba el trío de las mayores fortunas de la florecientísima villa de Trinidad.
    La familia Iznaga tenía fama antigua de excéntrica y rara. Abundaban en ella los especimenes con su leyenda personal, como el caso de aquel Iznaga obeso de quien se cuenta gustaba hacerse servir el almuerzo en la azotea de su casa, a donde subía enteramente desnudo para disfrutar de las brisas refrescantes en compañía de sus esclavas, también en cueros vivos, las cuales le servían los manjares y bailaban y cantaban para su solaz y esparcimiento; o el propio don Pedro, famoso en toda la isla por haber excavado un pozo muy profundo para competir por el amor de una muchacha con su hermano Alejo, quien, con tal fin construyó la famosa torre Iznaga que domina el Valle de los Ingenios.
    El anciano don Pedro, enfermo e inválido, se dejó ganar por la simpatía que le demostraba el joven doctor dominicano, y le abrió las puertas de su casa y su confianza. La esposa de don Pedro, mucho más joven que su marido, aunque mayor que Cantero, se enamoró de este locamente y se entregó a él. La pareja culpable concibió el plan de eliminar al molesto esposo para vivir plenamente su amor y disfrutar en igual condición la inmensa fortuna, en la que, entre otras propiedades, iban incluidos más de diez ingenios azucareros. Cuenta la leyenda que durante uno de sus acostumbrados ataques, don Pedro bebió una pócima que le administró Cantero y pasó al otro mundo sin sospechar que era víctima de un asesinato en toda la regla. El médico y la viuda dejaron pasar unos meses y contrajeron matrimonio en medio de una villa que hervía de rumores y cóleras soterradas, pero en la que nadie se atrevió a levantar un dedo acusatorio contra los criminales. Por si fuera poco, en Madrid Cantero fue nombrado Gentilhombre de Cámara de Su Majestad el Rey de España.
    Con semejante espaldarazo dado por la Corona misma, Cantero se hayó en posesión de una riqueza que aún hoy día no se ha podido calcular en toda su extensión. Como era hombre amable e ilustrado y de carácter alegre y amistoso, no tardó en rodearse de toda la sociedad trinitaria. Comenzó a redactar sus descripciones minuciosas de todos los ingenios de la isla aún antes de haber entrado en tratos con Laplante. Cuando ambos hombres se encontraron, ocurrió uno de esos sucesos humanos e históricos que parecen no tener otro objetivo que el de dar un don a la Humanidad. Cantero financió el recorrido de Laplante desde el Mariel a Trinidad, para que el artista pudiera copiar del natural el material paisajístico necesario al común propósito. Esto fue y continúa siendo El libro de los ingenios.
    Desafortunadamente en nuestro país resulta muy difícil consultar este maravilloso texto, debido a que sólo existen dos ejemplares para uso de los especialistas y, desde luego, están protegidos por regulaciones destinadas a salvaguardar su integridad física y su conservación. Sin embargo, el doctor Leví Marrero publicó antes de su muerte una antología que incluye la casi totalidad de las bellísimas láminas dibujadas litografiadas por Laplante, y un resumen hecho por él de los textos descriptivos de Cantero. Esta edición es, en realidad, una separata del volumen X de Cuba: economía y sociedad, de la autoría del propio investigador.
    Vale decir que en esta historia, a mal principio hubo buen fin, pues sin la ambición de un joven inmigrante y la alevosa muerte de un riquísimo hacendado cubano no existiría hoy la mayor joya bibliográfica de Cuba.

    1852 - 1896 Expediente relativo a la construcción y explotación del ferrocarril de Casilda a Trinidad y a Sancti Spiritus, concedido a D. Justo Germán Cantero y para cuyas obras se constituye la Empresa del Ferrocarril de Trinidad. Variación del trazado desde el paradero de Manaca Iznaga a Güinia de Soto y Palmarejo, en lugar de llegar a Sancti Spiritus, para lo cual se obtiene una subvención. Más adelante se autoriza la constitución de un empréstito para hacer frente a las deudas y finalmente se declara la caducidad de la concesión y su incautación por el Estado. En 1895 el gobernador propone su reconstrucción y entronque con el ferrocarril Central de la isla de Cuba. Solicitud de autorización para el cobro de muellaje en los que posee la empresa en el puerto de Casilda. Irregularidades en el servicio de explotación. Caducidad de la concesión. Acompaña: 'Tarifa provisional del ferro-carril de Trinidad a Sancti Spiritus en sus tramos de Casilda a Trinidad y de Trinidad a la Sabanilla', Trinidad, 1858; 'Compañía del Camino de Hierro de Trinidad. Memoria que la Junta diectiva presenta... el dia 31 de agosto de 1859'; 'Reglamentos para la explotación del ferro-carril de Trinidad presentados a la probación del Gobierno Superior Civil, y son los siguientes: Nº 1 De señales. Nº 2 De circulación de la via, ausilios y telegrafo electrico. Nº3 De vijilancia de la via', Trinidad, 1867; y siete planos.

    Españoles e Insurrectos - Francisco de Camps y Feliu - 1890 - En la ciudad de Trinidad, un distinguido caballero D. Justo Germán Cantero, daba brillantes banquetes y bailes en su lujosa casa, y cuando él personalmente servía á las señoras espumoso vino francés de 18 á 20 francos la botella, sólo llenaba una copa, arrojando luego la botella por una ventana, practicando muchas veces la misma operación.




    Father: Miguel Jeronimo Cantero y Gonzalez de Lara b: 21 Sep 1781 in Trinidad, Cuba c: 26 Sep 1781 in Parroquial Mayor de Trinidad, Cuba
    Mother: Isabel Maria Owar - Anderson y Brown b: 1785 in Isla de San Andres, Colombia

    Marriage 1 Maria Monserrate Fernandez de Lara y Borrell b: 15 Sep 1811 in Trinidad, Cuba c: 23 Sep 1811 in Parroquial Mayor de Trinidad, Cuba
    • Married: 15 Mar 1842 in Trinidad, Cuba
    • Change Date: 6 Apr 2017
    Children
    1. Has Children Isabel Maria Cantero y Fernandez de Lara b: 4 Feb 1854 in Trinidad, Cuba c: 15 Apr 1854 in Parroquial Mayor de Trinidad, Cuba

    Sources:
    1. Abbrev: Historia de Familias Cubanas - Conde de Jaruco - 1942 -
      Title: Historia de Familias Cubanas - Conde de Jaruco - 1942 - Iznaga - Vol 3, page 226 to 238, Vol. 1 to 9
      Author: Francisco Xavier de Santa Cruz y Mallen, editor
      Publication: La Habana, Cuba: Editorial Hércules, 1942.
      Quality: 3
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